"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

EL VIEJO MENDICANTE

EL VIEJO MENDICANTE

Como roca, gas, bruma, Espiritu,
como mesones que viajan entre las galaxias
a la velocidad de la luz,
has llegado aquí,
mi bien amado.
Tus ojos azules resplandecen,
tan hermosos, tan profundos.
Has tomado el camino que trazaste
desde lo que no tiene principio ni fin.
Cuentas que hasta llegar aquí
has atravesado millones de nacimientos y muertes.
Innumerables veces has sido transformado
en tormentas de fuego en el cosmos.
Has utilizado tu cuerpo para contar la edad de montañas y ríos.
Ye has manifestado como árboles, hierba, mariposas, seres
unicelulares y como crisantemos.
Pero los ojos con los que me moras esta mañana
me dicen que nunca has muerto.
Tu sonrisa me invita al juego
cuyo comienzo nadie conoce,
el juego del escondite.

Oruga verde, estas sólo utilizando tu cuerpo solemnemente para
medir la longitud de la rama de rosal que creció el verano pasado.
Todos dicen que tú, mi bienamado, acabas de nacer esta primavera.
Dime, ¿cuánto tiempo has estado por aquí?
¿Por qué haber esperado hasta este momento para revelarte ante mí con esa sonrisa tan silenciosa y profunda?
Escucha oruga: soles, lunas y estrellas se escapan cada vez que espiro.
¿Quién sabe que lo infinitamente grande debe encontrarse en tu minúsculo cuerpo?
En cada célula de tu cuerpo, se han establecido miles de campos de Buda. En cada estirarse de tu cuerpo, mides el tiempo desde lo que no tiene comienzo ni fin.
El gran mendicante de antaño sigue en el Pico del Buitre, contemplando el ocaso incesantemente espléndido.
Gautama, ¡Qué extraño!
¿Quién ha dicho que la flor Udumbara se abre solo cada 3000 años?
El rumor de la marea creciente…
es imposible no oírla si se tiene el oído atento.

Thich Nhat Hanh
Llamádme por mis verdaderos nombres. Editorial La Llave.