"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

MENSAJE DE LAS GENERACIONES FUTURAS

CARTA DE LA EMBAJADA DE LAS GENERACIONES FUTURAS

Nueva Dheli, 14 Abril del 2267
Queridos Antepasados, os saludamos cordialmente en agradecimiento y os damos nuestro reconocimiento y nuestra humilde gratitud por vuestras vidas y por vuestras acciones, sin las que nosotros no existiríamos. Nos inclinamos ante vosotros, nuestros queridos abuelos lejanos.
Aunque de hecho no os conocemos, sabemos que en el momento en el que escucháis esto estamos dentro de vosotros, en vuestros genes y en vuestros cuerpos, pero también en vuestras emociones, en vuestros pensamientos y en vuestros sueños.
Sabemos que en este momento, el 19 de Diciembre de 2007, nuestro precioso planeta esta experimentando una crisis global y está amenazado en todos sus niveles y ordenes de vida.
La biosfera, la red de la Vida que nos funda y nos sustenta, que nos alimenta y nos proporciona oxigeno, está en grave peligro a consecuencia de la enorme cantidad de desechos tóxicos acumulados que dejaron las tres generaciones anteriores a la vuestra, añadiendo además, segundo a segundo, los desechos que vuestra propia generación esta vertiendo en la actualidad. Las basuras que envenenan y destruyen la vida se dispersan y acumulan alrededor de la superficie de nuestro planeta en forma de gases, líquidos, residuos radioactivos, cenizas tóxicas y cultivos modificados genéticamente que contaminan otras especies y ecosistemas, sólo por nombrar algunos. La capacidad de autoregeneración de los sistemas vivos planetarios está en grave peligro.
Los seres humanos de este momento histórico, hermanos y hermanas, seguís enfrentándoos y destruyéndoos mutuamente, a pequeña escala, con vuestro lenguaje, vuestra comunicación y con vuestras formas de relacionaros, y también a gran escala, mediante fuerzas militares, gubernamentales o privadas y el empleo de armas de destrucción masiva. Vuestro potencial armamentístico nuclear, que afortunadamente todavía no habéis utilizado, podría destruir la vida en la Tierra hasta 8 veces.
El desprecio por la vida humana y la vida no humana alcanza niveles aterradores: el comercio de armas, la tortura, la desaparición acelerada de los ecosistemas y la biodiversidad, la destrucción del clima planetario, las granjas industriales de cría intensiva de animales para consumo humano, la vivisección, la sobre-explotación de las tierras fértiles mediante la agricultura químico-intensiva, de nuevo sólo son algunos ejemplos de éste desprecio.
Las desigualdades en las sociedades humanas son espeluznantes, existen naciones inmensas, como la vuestra, llenas de gente acomodada, que todos los días recibe estímulos publicitarios para manipular su sentido de lo que verdaderamente es necesario para vivir, siendo empujados a consumir sin ningún tipo de freno y sosteniendo así un sistema económico suicida que sólo aporta ganancias económicas desmesuradas a unos pocos.
Esta seductora religión del consumismo nos resulta verdaderamente aterradora, porque los productos que se comercializan y que vosotros compráis, llevan una huella de violencia ecológica y humana impresa en ellos, aunque resulta invisible para muchos de vosotros. Estos productos que consumen los países ricos y son parte de los estilos de vida de sus acomodadas poblaciones son manufacturados en naciones lejanas, más inmensas que las ricas si cabe y llenas de seres humanos esclavizados, que malviven para trabajar, muchas veces hasta 16 horas diarias.
Sabemos que vivir en este momento histórico no es fácil para vosotros, pero también sabemos que muchos de vosotros: seres humanos del pasado, estáis tomando parte en una profunda revolución y cambio que ya se ha iniciado, y que busca salir de esta espiral de destrucción. Sabemos, por las historias que nos cuentan nuestros abuelos y bisabuelos, que no fue nada fácil para vosotros enfrentaros a tanta destrucción, y que para ello tuvisteis que sacar una enorme fuerza de sabiduría, de paz y de solidaridad. Sabemos que fue difícil ver una salida a este sistema suicida de la sociedad de crecimiento industrial, y que fue necesario emprender un arduo camino para conseguir un cambio de rumbo radical.
Sabemos , por lo que nos cuentan, que hubo un gran colapso en los sistemas vivos, climáticos, y socioeconómicos, y sabemos que a raíz de esto se produjo un enorme caos humano cuando se derrumbaron las estructuras económicas, políticas y culturales de vuestra civilización. Sabemos que en algunas regiones la destrucción llego a límites y horrores incalculables.
Pero también nuestros abuelos nos cuentan, que muchos de vosotros en muchos lugares y regiones a lo largo de toda la Tierra, os unisteis y os ayudasteis mutuamente en esos momentos tan duros. Fue un esfuerzo de idear y crear juntos, recuperando y dignificando antiguas formas de organizarse, redescubriendo antiguas formas de trabajar la tierra, nuevas formas de producir energía, nuevas formas de compartir e intercambiar bienes, y con ello fue posible un nuevo renacimiento y una nueva cultura que supo hacer las paces con la vida del planeta y entre los seres humanos mediante nuevos valores basados en la suficiencia, en la cooperación y en el reparto y no en la abundancia, ni la desigualdad, ni en la acumulación, ni el dominio.
Este cambio significó una nueva alfabetización que reconoció nuestra identidad animal, terrestre y solar. Aprendiendo a convivir con el resto de la hermandad viva, donde la diversidad, la paz y la comprensión superó a la homogeneización, la envidia y el odio.
Gracias a vosotras y a vosotros un futuro y un maravilloso presente como el nuestro ha sido posible.
El propósito de esta carta no es otro que el expresar nuestra enorme y humilde gratitud por la conexión profunda que tenemos con vosotros. Nosotros, las generaciones futuras, somos parte de vuestra continuación, y celebramos con respeto y gran amor que nos hayáis dado la vida.
Pero escuchad bien por favor... Si no lo habéis hecho ya, es importante que os pongáis en marcha, es importante que reconectéis con lo sagrado y con el maravilloso misterio que significa nuestra existencia aquí en la Tierra, es importante que reconectéis con vuestra naturaleza más fundamental y profunda.
Los seres humanos somos como pequeñas e interdependientes neuronas en el cuerpo vivo de nuestro planeta Tierra. Lo que hace que las neuronas estén vivas y sanas en un tejido neuronal es la capacidad que tienen de conectarse unas con otras, es esa conexión y comunión participativa lo que las mantiene vivas y les da una razón de ser.
Los seres humanos, como las células neuronales, necesitamos estar conectados con otros seres humanos, y con otros seres no humanos; respetándonos mutuamente, comunicando emociones y pensamientos, trabajando juntos en proyectos, respirando juntos, riendo juntos.

Si nos aislamos, encontramos la muerte a la vuelta de la esquina. Quizás nuestro cuerpo sigue vivo, pero nuestro corazón se ha congelado por que hemos sido incapaces de conectaros con la realidad.
La realidad del mundo en el que vivís es a menudo dura y dolorosa, lo sabemos; la destrucción y la degradación que veis a vuestro alrededor, en ocasiones os sobrepasa y os sentís impotentes, y por eso el aislamiento y el olvido es una tentación. Y si caéis en esta tentación entonces todo parece daros igual, y es por esto que buscáis distracciones con placeres momentáneos y superficiales, pero que apenas pueden tapar esa desesperación y desesperanza. Sabemos que tenéis miedo. Tenéis miedo porque pensáis que la visión de todas las injusticias y de todo el dolor de nuestro mundo os podría romper el corazón.
Pero, os diré algo, tenéis que saber que nuestro corazón humano no es algo que pueda romperse en pedazos, y aunque así fuera, alguien dijo una vez que un corazón roto puede abrazar la inmensidad del Cosmos. Porque un corazón roto es un corazón que se ha expandido para abarcar lo inabarcable.
Ahora más que nunca debéis ser fuertes y sabios, no dejéis que la tristeza, el miedo o la desesperación os cieguen y os impidan ver las semillas positivas que existen en el corazón de cada humano y en el corazón colectivo de la humanidad. Sabemos muy bien que el odio nunca cesa con el odio, esta es una ley universal. Sólo a través de la comprensión y el amor lograréis cambiar el mundo. No esperéis. Es urgente que os pongáis en marcha cuanto antes.

Un cordial abrazo.

Casiopea Martínez Pastor
Embajadora de las Generaciones Futuras.