"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

CUANDO TODO ESTO TERMINE

Antes que nada... Feliz Año 2008!

Me doy cuenta que estoy escribiendo la primera entrada de producción propia, hasta ahora, el blog se ha constituido a base de cortar y pegar cosas que me parecían interesantes.
A partir de ahora intentaré escribir más cosas sobre lo que vaya pasando por mi mente y mi corazón.

Hace tan sólo tres días que mi mamá y yo regresamos de
Plumvillage, el monasterio budista en Francia, de la tradición a la que pertenezco, al que fuimos para pasar el año nuevo. Fue increíble, como ya es costumbre cada vez que piso ese lugar, reconectar con el silencio dentro y fuera de mí, encontrar a gente maravillosa que se entrena duro para ser más consciente y amable en el día a día, y volver a ver a mis queridos hermanos y hermanas con hábito marrón...

De vuelta en la ciudad...
Hoy he ido al centro de Valencia a comprar unos regalos que me han encargado los Reyes Magos, y de paso que iba a comprar he descubierto algunas cosas interesantes...
Directamente, sin pensarlo dos veces he abierto mi corazón a todas las mujeres con abrigo de pieles de preciosos animales como visones, jinetas, zorros... hoy he intentado contener mis ganas de decirle a cada una de ellas en voz alta: "Señora, su abrigo me parece una vergüenza para la Humanidad", algo que he hecho en otras ocasiones.
No sin dificultad he hecho una plegaria, (lo siento por los que no les guste la palabra plegaria) he deseado con sinceridad que estas señoras, algunas de ellas bastante mayores, estén bien, y sean felices, que despierten pronto, tal vez mañana, que abran los ojos y vean la profunda insatisfacción que les ha hecho comprar y vestir ese abrigo, que se den cuenta de lo realmente importante, y sobre todo he deseado sincera y profundamente que algún día, estas mujeres, honren las vidas de los seres que dieron la piel para ellas y no permitan que vuelva a suceder.

Después de un rato, continuando mi paseo por el centro, después de visitar varios comercios, he vuelto a ver esa tristeza profunda en los rostros de la gente que se cruzaba en mi camino. Y me he dado cuenta que estaba mirando un espejo, he visto la tristeza de mi propio ser.
Y he visto claramente una de las raíces de esa tristeza, esa búsqueda incansable de más cosas que poseer y acumular, con la sórdida ilusión de que por fin eso y esto, solamente eso y esto será lo que me hará, completo y feliz, de una vez por todas.

Entonces he sonreído.

Y mientras estaba en la cola de la caja he apuntado el principio de este poema en mi móvil, que ahora al llegar a casa he podido completar:

Cuando todo esto se termine,
sonreiremos juntos.
Nos regocijaremos en los momentos tranquilos
en los que nuestras miradas se encuentren.
Será entonces cuando re-descubriremos
lo realmente importante, lo crucial, lo vital.
La belleza de lo antiguo y lo remendado.
La sencillez de los gorriones aterrizando.
Y volveremos a sonreír.
Por fin.
Después de tanto tiempo.


También lloraremos.
Guardando el duelo por todas las cosas que se perdieron
en el camino de nuestro olvido.
Todo lo que destruimos a nuestro paso
por el sangriento valle de la codicia.
Todo lo que no pudimos ver claramente
bajo el negro cielo de la discriminación.

Lloraremos y reiremos juntos.
Compartiendo un abrazo.
Por fin.