"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

LA ORGANICIDAD DE LA ESPERANZA

“La impermanencia es un principio de armonía. Cuando no luchamos contra ella, estamos en armonía con la realidad.”
Pëma Chödrön.




La esperanza es una herramienta indispensable en el momento en el que estamos viviendo y aún más importante es tener una visión clara sobre lo que significa la esperanza.Como todo lo que nos envuelve y como todo en nuestro interior, la esperanza es orgánica, tiene una naturaleza plástica, modelable, juguetona.


Necesitamos grandes dosis de esperanza y confianza en el cambio positivo, y al mismo tiempo saber bien que esta esperanza algunas veces nos abandonará, se atrofiará y seguramente morirá (y luego volverá a nacer).Integrar esta visión plástica de la esperanza en nuestro corazón, es reconfortante, nos quita un peso de encima, nos permite caminar más ligeros y ligeras de equipaje, nos regala paciencia y silencio, y nos hace expandir nuestra perspectiva humana de espacio y tiempo.

Cuando podemos ver la plasticidad de la realidad, vemos que todo lo que existe no esta formado por líneas definidas que viajan paralelas sin tocarse, asépticamente, mirándose de lado. Vemos que, realmente, todo esta formado por círculos concéntricos y expansivos que se dibujan encima de las cosas (como dijo Rilke) y que se desdibujan, y que a veces se abrazan y entrelazan y otras veces colisionan con violencia. Ver la naturaleza de la realidad como algo impermanente implica incertidumbre, quizás miedo a las cosas desconocidas que vendrán con el cambio, temor a los fantasmas del fracaso, la frustración, los conflictos... el miedo al futuro.

Si logramos ver de lejos estos fantasmas del cambio, viendo quizás como se acercan, con nitidez y sosteniendo la mirada, empezamos a ver también cómo, al mismo tiempo que se aproximan, se van disolviendo, difuminando, hasta que, al llegar a nosotros no son más que un humillo grisáceo, efímero, que sólo requiere de un leve movimiento de nuestra mano para acabar de disiparlo en la vastedad del espacio.

El cambio es vida, el cambio nos hace crecer, nos hace aprender y sanar, el cambio nos desintegra y nos recompone.

El cambio es el juego del escondite, pero todavía nos hace falta aprender a jugar.

Aprender a aprender jugando.

Dedicado a mi amiga y hermana de vida, María. Eres como un espejo para mí, gracias por estar tan cerca y por todo lo que me has dado.
Estos párrafos han surgido gracias a una conversación que hoy he tenido con ella.