"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

HE AQUÍ MIS MANOS

He aquí mis manos

He aquí mis manos.
Dejadme dároslas de nuevo,
pero os ruego
que no sean aplastadas otra vez.

He vuelto
dócil, rendido,
sin rencor ante este gran sufrimiento.
Yo nací
bajo vuestra estrella.
Yo nací para vosotros.
Yo nací
para vivir diez mil vidas
con el corazón de un niño.

He aquí mis manos
que son también mi corazón, mi espíritu,
mi vida:
todo lo que queda.
Su único poder es
haber sangrado
en los tormentos del amor.

He aquí mis manos.
Dejadme dároslas de nuevo.
Recordad,
madre nos enseñó
a amar la hierba marchita
de las tumbas, tanto
como los rosales en flor.

Para ellos,
como para toda cosa,
el amor es
el rocío inmaculado de la mañana.

He aquí mis manos.
Con la cabeza inclinada, os las doy.
Mirad, las viejas heridas tienen aún que curarse.
Su sangre todavía está fresca
y en la punta de los dedos
puede descansar nuestra alma
como descansa el rocío que brilla
en los temblorosos tallos de hierba.

He aquí mis manos,
renacidas una vez más,
pero que levan aún viejas heridas.
Y he aquí mi sonrisa,
porque nunca he odiado.
Y he aquí mi corazón,
mi corazón puro
de los días de antaño.

He aquí mis manos,
traídas de nuevo ante vosotros,
sin curar aún bajo sus vendas.
Os pido que no sean aplastadas otra vez.
Y ruego a las estrellas
que sean mis testigos.


Thich Nhat Hanh.
Llamadme por mis Verdaderos Nombres. Ed. La llave.