"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

ACABAR CON LA POBREZA

Hace ya tiempo que la plataforma Pobreza Cero, que aglutina a bastantes ONGs con diferentes perspectivas y matices, esta tratando de que la pobreza sea historia. La campaña en los países anglosajones se llama MAKE POVERTY HISTORY.
Desde que supe por primera vez de esta campaña, además de la alegría consecuente por un objetivo común y enfocado entre tantas organizaciones con tantos objetivos diferentes, me asaltaron algunas reflexiones-preguntas:
Si queremos un mundo sin pobreza, esto debería tener cómo consecuencia un mundo sin riqueza.
¿Estaríamos dispuestos a retroceder en nuestro mundo de comodidades, microondas, aire acondicionado y Ipods para contribuir a un mundo más justo? ¿Hasta dónde llega nuestra determinación de acabar con la pobreza?

Sin duda son preguntas un poco incómodas, sobretodo para los que disfrutamos de las sociedades de bienestar. Para tener todo este mundo de cosas y de acumulación, de ocio industrial, tiene que haber pobres que trabajen para producir todo esto, tiene que existir la desigualdad. No hay ricos sin pobres.
¿No sería necesario también tomar acciones para reducir la riqueza en el mundo privilegiado del Norte? Este, desde luego, es un tema tabú para todos los partidos políticos y para nuestras economías, basadas en el desarrollo industrial y de servicios en el que los beneficios tienen que crecer cada día más que el anterior, y la tasa de crecimiento también tiene que crecer, cada vez a más velocidad. Practicamente no se puede cuestionar este paradigma porque se ha convertido en un dogma. En el dogma del desarrollo, la prosperidad y el crecimiento.
Este crecimiento nos ha llevado a dónde estamos ahora, a un punto en el que las estructuras de nuestra civilización estan en crisis y se están colapsando sin poder remediarlo, las estructuras económicas, sociales y sobretodo, las más importantes, las estructuras ecológicas de los sistemas vivos que sostienen toda la vida y que son la base de las demás estructuras.

Poco a poco vamos saliendo de esta ceguera y nos damos cuenta que sin el cuerpo vivo de nuestro planeta Tierra no vamos a poder salir adelante. Tenemos que volver a nuestras raíces y reconectar con lo que nos funda y nos hace lo que somos. Todo en el universo esta vivo, todo tiene procesos de crecimiento, decrecimiento y muerte. Y dentro de esta vida hay un equilibrio. Si aprendemos a vivir con el equilibrio de la Tierra lograremos remontar el vuelo y quizás con el tiempo sanar las heridas que los humanos hemos causado a la biosfera ya parecen crónicas. Si seguimos en desequilibrio, nos estrellaremos y con esa colisión, millones de especies y sistemas vivos de nuesta Madre Tierra.
Ya existen movimientos que promueven una vuelta hacia la sencillez y la simplicidad en nuestras vidas, los movimientos SLOW, que nos invitan a reconectar con otro ritmo y con otra forma de hacer las cosas. Afianzando nuestras raíces con la calidad de lo que hacemos y no con la cantidad de cosas que hacemos. Tocando tierra con la suficiencia y no dejandonos arrastrar por la abundancia y la acumulación.

Precisamente este fin de semana, no podré estar en la manifestación, muy a mi pesar. La razón es que asistiré en Palma de Malloca a unas jornadas con Vandana Shiva y Satish Cumar, organizadas por el movimiento Tierra, Alma y Sociedad, http://www.pocapoc.net/ Un movimiento por la Justicia, la Paz y la Sostenibilidad...


Por cierto, me voy en barco, poco a poco, disfrutando del vaivén de las olas.....


Ya iré contando...