"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

REFLEXIONES DE UNA CERDA













Una ciudadana de la especie mamífera hermana llamada comúnmente Cerdos. Escribió estas palabras a propósito de un Simposium sobre Derechos Humanos que se realizaba en una prestigiosa universidad. Presentándose ante todos los asistentes y realizando su discurso con gran indignación.

¿Derechos Humanos? ¿Y los Deberes Humanos donde están?
¿Como siempre os creéis en el centro del mundo verdad?
Que tristeza!! Que ignorancia tan grande! Y ni siquiera os lo planteais!
Todavía no entra en vuestros esquemas que este planeta no es vuestro!


Que nunca tendréis derechos humanos hasta que no proclaméis los derechos de los animales, vuestros hermanos. Hasta que no proclaméis con igual importancia los derechos de los árboles y el mundo vegetal, e incluso hasta que no proclaméis el derecho del mundo mineral, y de los sistemas vivientes. Hasta que esto ocurra, esta fantasía hipócrita de vuestros Derechos Humanos no van a ser más que papel mojado, mojado; papel mojado y pringoso con olor a mierda!!.
¿Creéis que estoy enfadada? Pues si estoy muy enfadada, y me molestan esas risitas que oigo por las esquinas, porque no he venido a que os riáis de mi. He venido a hablaros desde mi corazón, he venido ha hablaros desde la rabia que rebosa de mi hígado, por la injusticia que hemos estado viviendo los animales durante tanto tiempo, una injusticia, un horror y una crueldad sin límites.

Perpetrada por vosotros, humanos y humanas, por creer que necesitáis nuestros cadáveres para vuestra alimentación. He venido a reivindicar la igualdad en derechos que tenemos los animales como yo y la igualdad en derechos de toda la Vida en la Tierra!
¿Por qué os creéis especiales? A ver decidme.... ¿Acaso porque tenéis razón? Pienso, luego existo... dijo uno de vuestros asquerosos científicos mecanicistas que ven el precioso cuerpo de nuestra Madre Tierra cómo si fuera una máquina de producir papel higiénico y automóviles.
¿Porque nadie todavía no ha pronunciado las palabras: Respiro, luego existo?
¿Porque si dejáis de respirar os vais a la mierda, es que acaso pensar es menos importante que respirar? Eh?

Existís por nuestra generosidad, nada más y nada menos, por la generosidad de la Tierra entera, y creéis que tenéis el derecho de poner un precio a lo que os hemos ofrecido gratis, cómo las semillas y cómo nuestros cuerpos, nuestros cadáveres secos y salados que vosotros llamáis JAMÓN. Pues señoras y señores, empecemos a llamar las cosas por su nombre. El Jamóncito, no es otra cosa que cadáver de cerdo. Cadáver de cerdo o cerda que ha vivido su vida en un metro cuadrado, sin moverse, sin luz natural, rebozado en su propia mierda... cerdo o cerda que ha sido masturbado y violada mecánicamente, sin derecho a relacionarse con sus hermanos y hermanas de su propia especie, y llevado a una sala de abatimiento y descuartizado en trocitos para ser consumido por los más refinados paladares pensantes y con una razón majestuosa y científica.

Acaso os creéis especiales porque tenéis consciencia, porque vivís en la sociedad de la información y la comunicación, la sociedad del conocimiento.... JAJAJAJA y encima os creéis todo eso!!.
¿Donde quedó vuestra sabiduría y vuestra compasión en todo esa información y ese conocimiento!? Dónde?? Decidme... Desde luego en algún lugar remoto.
Vengo aquí para dar mi testimonio, que es el testimonio de mi especie y de todas las especies animales, vegetales y minerales que están siendo destruidas y aniquiladas por vuestra prodigiosa razón humana.

Vengo a hablaros de la tristeza tan grande que llevo en mi corazón, por los 20 hijos que he perdido. Sí, 20 hijos, ni más ni menos, que me fueron arrebatados de cuando apenas tenían un mes de vida, en ese frío y mugriento metro cuadrado, para ser asesinados y devorados cómo cochinillo tiernecito y crujiente, en vuestras fiestas.
Solo puedo sentir tristeza y rabia por todo esto. No se si hay un un lugar para la esperanza, sinceramente. No tendré esperanza hasta que no reconozcáis este racismo entre especies, este maldito especismo.

Hasta que no lo reconozcáis, y os perdonéis a vosotros y vosotras mismas, y hasta que no os reencontreis con vuestra naturaleza animal, vegetal y mineral, tampoco habrá esperanza para la realización de los Derechos Humanos en medio de una catástrofe de destrucción de la vida que crece y crece. No sois superiores. Todos pertenecemos a la red de la vida. Sin todos nosotros y el resto de seres vivos nunca hubierais podido ni existir. Es hora que os deis cuenta de esto.