"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

CULTIVAR LA COMPASIÓN ANTE LA VIOLENCIA



EL CAMINO DE LA PAZ


Comunicado del Venerable Thich Nhat Hanh ante los atentados del 11 de septiembre de 2.001

Toda violencia es injusticia.

Replicar violentamente a la violencia constituye una injusticia, no solamente hacia el otro, sino también hacia uno mismo.



Replicar violentamente a la violencia no resuelve nada; esto sólo consigue crear una escalada de violencia, de cólera y de odio. Sólo la compasión nos permite abrazar la violencia y hacerla desaparecer. Esto no se aplica solamente en las relaciones entre individuos, sino igualmente entre las naciones.

Numerosas personas en América consideran a Jesucristo como su Señor, su ancestro espiritual y su maestro. En momentos como éstos, se hace imperioso que obedezcamos sus enseñanzas. Jesús no nos ha exhortado jamás a replicar violentamente a los actos de violencia. Más bien nos ha exhortado a emplear la compasión ante la violencia. Los preceptos del judaísmo caminan en la misma dirección.

Invitamos a los jefes espirituales de los Estados Unidos a tomar la palabra para volver a traer estas enseñanzas al espíritu de la nación americana y de su pueblo. Lo que importa ahora es reconocer el sufrimiento, abrazarlo y comprenderlo. Tenemos necesidad de calma y de lucidez para poder comprender nuestro propio sufrimiento, el sufrimiento de este pueblo y el sufrimiento del mundo. Es percibiendo la naturaleza del sufrimiento que sabremos el camino a tomar.

La violencia y el odio a los que hacemos ahora frente, han sido creados por la incomprensión, la injusticia, la discriminació n y la desesperación. Todos somos corresponsables del estado de violencia y de desesperación del mundo, por nuestra manera de vivir, de consumir y de administrar los problemas del planeta. Cuando hayamos aprehendido las causas de esta violencia, sabremos lo que es preciso hacer y no hacer para atenuarla en nosotros y en el mundo, para hacer emerger y alimentar la comprensión, la reconciliación y el perdón.