"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

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ENTREVISTA A PHAP LIEU en Diario El País


LA SALUD ES ARMONÍA ENTRE CUERPO Y MENTE

El excardiólogo Phap Lieu dejó la medicina para hacerse monje. 
Hoy lidera retiros sobre meditación, salud y felicidad.

NATALIA MARTÍN CANTERO      16 DE ABRIL DE 2012  


Francés de origen vietnamita, a los 35 años se ordenó monje con el maestro Zen Thich Nhat Hanh. Nueve años después, Phap Lieu asegura que nunca se arrepintió de abandonar su carrera de cardiólogo porque como monje puede “ofrecer una ayuda mucho más profunda”. Es lo que busca con la serie de retiros sobre atención plena  (mindfulness) salud y felicidad que tienen lugar estos días en varias ciudades españolas.

¿Qué le llevó a abandonar la medicina para hacerse monje? 
Muchos piensan que primero hay que tener una carrera exitosa, una familia, una casa, etc y dejan la parte espiritual de su vida para cuando se retiren. Pero yo no quería dejar la felicidad para después, y no estaba seguro de que mi carrera pudiera procurarme felicidad. 
Así que preferí aprender en el monasterio la práctica de la felicidad. Para mí mismo y para los demás.

Como médico, sin embargo, seguramente tenía muchas posibilidades de ayudar a la gente. 
Mi padre era médico. Pudo ayudar a mucha gente, es cierto, pero al final de su vida creo que todavía tenía mucho sufrimiento dentro. No pudo transformarse. Por eso creo que hay algo incompleto, erróneo, en esta manera de ayudar a la gente cuando tú mismo no puedes ser feliz. 
Como médico, cuando llega un paciente a tu consulta le ayudas a reparar su cuerpo, mejorar su dolor físico. Pero si cuando el paciente vuelve a casa retoma sus hábitos normales de consumir y relacionarse con su familia, en realidad no ayudas mucho. Como monje, puedo ofrecer una ayuda mucho más profunda.

¿Esto significa que no echa de menos la práctica de la medicina? 
¡No! Especialmente cuando me encuentro con médicos, la mayoría tan infelices. Pueden tener mucho dinero y prestigio social, pero siempre están ocupados, sin tiempo para dedicar a su familia. Como monje, tengo tiempo para mí y para otros. Estos retiros sobre meditación y salud son una manera de practicar la medicina para el cuerpo y la mente.

¿Cuál es la relación entre meditación y salud?  
La salud es del cuerpo y de la mente, son una misma cosa. Para cuidar del cuerpo necesitamos volver a él. En nuestra vida cotidiana, ocupamos la mente con nuestros proyectos y preocupaciones y no bajamos apenas a nuestro cuerpo. La meditación supone, en primer lugar, volver al cuerpo.

¿Cómo, exactamente? 

La meditación no es sólo estar sentado. Abarca todas nuestras actividades cotidianas. Mucha gente cree que meditar es vaciar la mente, pero la práctica de observar con atención la respiración supone volver al cuerpo. La respiración es el puente entre cuerpo y mente.

¿Cuál es su idea de una persona sana? 
Para mí la salud es armonía. Armonía en tu cuerpo y en tu mente. La meditación ayuda a recuperarla.

¿Cómo conseguir esa armonía?
Disponer de tiempo para volver a nosotros mismos es el primer paso. Cada familia debería disponer de una “habitación para respirar”, para pasar 15 o 20 minutos por la mañana al levantarse o por la noche, antes de acostarse, siguiendo el ritmo de la respiración y volviendo a uno mismo. La idea es traer la meditación a la vida cotidiana. Al lugar de trabajo, a la familia. Meditas cuando preparas el desayuno, friegas los platos… sigues tu respiración siempre que puedes.

Este es un consejo que no se escucha en la consulta del médico. 
Los médicos hacen frente a mucho sufrimiento y mucha burocracia. Entre las preocupaciones y la falta de tiempo les resulta muy difícil tener una vida familiar feliz. Y, por supuesto, no saben cómo ocuparse de ellos mismos. Desafortunadamente, en las escuelas de medicina no hay clases para aprender a ocuparse de uno mismo.

Como monje y cardiólogo, ¿cuál es su consejo para la buena salud del corazón? 
La palabra corazón significa en vietnamita lo mismo que mente. La salud de mi mente es la de mi corazón, y viceversa. Una práctica importante es aprender a abrir el corazón. A desarrollar un gran corazón capaz de abrazar tanto las flaquezas como las virtudes.

En sus retiros resalta la importancia de la nutrición. 
Somos lo que comemos. Si introducimos toxinas en nuestro cuerpo, será muy difícil cultivar la salud. Para evitarlo, y para evitar las toxinas en la madre tierra, nuestra manera de consumir tiene mucho que ver con el camino espiritual. Recomendamos consumir con moderación alimentos que traigan paz, a nosotros mismos y a la tierra. Recomendamos comer menos carne, comida ecológica y, si es posible, cultivar un huerto, porque trabajarlo es también meditación. Es muy saludable hundir las manos en la tierra.

La medicina occidental apenas si contempla la posibilidad de la auto-curación. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Si estás totalmente consciente y presente en tu cuerpo es posible dirigir la energía y ayudar a que la zona dolorida o enferma se relaje profundamente. La relajación puede ir ahondándose más y más, desde la primera capa de músculos hasta los diferentes órganos. Creas así las condiciones para que la energía fluya sin obstáculos, y desarrollas tu capacidad de auto-curación. La medicina occidental todavía no está prestando atención a esto.

Hoy tengo un día bajo. ¿Cuál es su consejo? 
La práctica de la atención plena nos ayuda a ser conscientes de ello. Este es el primer paso. El segundo es aceptarlo. Y, el tercero, entender que nada es permanente. Tras el momento bajo, llegará el alto. Y así sucesivamente.

Natalia Martín Cantero es periodista. Si quieres ponerte en contacto con ella escribe a natalia@vidasencilla.es

RELAJACIÓN PROFUNDA


La relajación profunda es una ocasión maravillosa para permitir que nuestro cuerpo descanse. Cuando nuestro cuerpo está en calma y relajado nuestra mente también estará calmada y llena de paz. La práctica de la Relajación profunda es muy importante para cuidar de nuestro cuerpo y nuestra mente. Tenemos que intentar practicarla a menudo.

 Puedes practicarla cualquier momento del día, quizás por cinco o diez minutos antes de irte a dormir, al levantarte por la mañana para comenzar bien el día, o incluso en algún descanso que tengas durante el día.  Lo más importante es disfrutar cuando lo hagas.

Túmbate boca arriba y ponte cómodo. Cierra los ojos, deja que tus brazos descansen suavemente a lo largo de tu cuerpo y deja que tus piernas y tus pies se relajen.

¿Sabías que eres un milagro? Todo tu cuerpo es un milagro, desde el pelo en tu cabeza hasta los dedos de tus pies.

Empezamos inspirando y espirando. Cuando inspiramos sentimos cómo nuestro vientre sube. Cuando espiramos sentimos cómo nuestro vientre baja. Nuestra respiración fluye cómo las olas del mar un día tranquilo. Por algunas respiraciones, date cuenta del subir y el bajar de tu vientre.

Inspira y espira y date cuenta de tu cuerpo tumbado, siente todas las áreas de tu cuerpo que están en contacto con el suelo. Tus talones, la parte posterior de tus piernas,  tus nalgas, la espalda, la parte de detrás de tu cabeza, los codos y los brazos. Con cada espiración siente como te relajas más profundamente, soltando todas las tensiones del día, todas las preocupaciones, todos los enfados, todos los miedos y proyectos para el futuro. Siente el cuerpo de tu peso que se relaja más y más.

Inspirando siento mis dos manos, espirando relajo completamente todos los músculos y huesos de mis manos. Inspirando siento lo afortunado que soy por tener dos manos, espirando sonrío con gratitud a mis dos manos. Mis dos manos son preciosas. Con mis manos puedo escribir, puedo tocar la corteza de los árboles, puedo cocinar, puedo acariciar a un gato, puedo montar en bicicleta, dar la mano a alguien, y muchas otras cosas.

Espirando abro mi mano y la estiro, espirando las relajo.  Mis manos son dos buenas amigas, siempre dispuestas a ayudarme.

Inspirando, siento mis dos brazos, espirando permito que mis brazos se relajen completamente. Inspirando, me alegro de tener dos brazos  fuertes y sanos; espirando suelto y relajo cualquier músculo tenso y siento alegría y calma en todas las células de mis brazos. Puedo utilizar mis brazos para abrazar a alguien querido, para nadar, para jugar voleibol, a baloncesto… Ahora tengo una oportunidad de decirle a mis brazos: GRACIAS! Gracias por estar ahí para mí’.

Inspirando estiro bien mis brazos. Espirando dejo descansar a mis brazos completamente relajados. Inspirando, siento alegría y sonrío a mis brazos.

Inspirando, tomo consciencia de mis hombros, espirando, dejo que mis hombros descansen su peso en el suelo. Inspirando envío mi cariño a mis hombros y respirando sonrío y les doy las gracias. Doy gracias a mis hombros por su fortaleza y por ayudarme a cargar con mochilas y otras cosas. Dejo que mis hombros se relajen y se liberen de todo el peso acumulado.

Inspirando, siento mis pies y los dedos de mis pies. Espirando relajo mis pies. Me siento con suerte de tener dos pies. Inspirando siento mis piernas. Espirando disfruto de tener dos piernas que me permiten andar, bailar, correr, nadar, montar en bicicleta y tantas cosas más.  Durante mi vida ya he recorrido miles de kilómetros con mis piernas. Es maravilloso tener dos piernas.

Inspiro y estiro mis piernas, espirando dejo que mis piernas se relajen. Mis piernas son un milagro y están ahí siempre disponibles para mí.

Inspirando siento mis dos ojos. Espirando, sonrío a mis dos ojos.
Inspirando permito que todos los músculos alrededor de mis ojos se relajen. Espirando envío a mis dos ojos mi cariño y mi deseo de que estén bien. Mis dos ojos son realmente un milagro. Con mis ojos puedo ver, puedo verme a mí, puedo ver a los demás, puedo ver como vuelan los pájaros, puedo ver las estrellas, puedo ver la luna, puedo leer, escribir o ver una película en el cine. Cuando estoy triste mis ojos me ofrecen sus lágrimas que me ayudan a expresar mi tristeza y transformarla. Hay quien dice que las lagrimas que lloramos ayer, hoy se han convertido en lluvia en alguna parte del mundo. Mis ojos permiten enseñar al mundo lo que hay dentro de mí, dicen que los ojos son el espejo del alma.

Inspirando, aprieto mis los músculos alrededor de mis ojos fuertemente.
Espirando los suelto y dejo que mis ojos se relajen. Gracias queridos ojos por estar ahí, gracias por permitirme ver la belleza a mi alrededor.

Inspirando siento como mis pulmones se hacen grandes. Espirando siento como se vacían de aire. Inspirando, me alegro de tener dos pulmones en buen estado. Espirando, les sonrío con gratitud y amabilidad. Mis pulmones son increíbles. Me ayudan a respirar día y noche, incluso cuando duermo. Me aportan el oxigeno que necesita mi cuerpo y todas mis células. Me dan el aire que necesito para hablar, para cantar, gritar, para susurrar y para reír. Cuando nací la primera cosa que hice fue respirar profundamente. Y desde entonces mis pulmones han estado ahí para mi, trabajando cada minuto, cada día. Inspiro profundamente y dejo que mis pulmones se llenen de aire, espiro y les permito relajarse. Gracias pulmones por estar ahí.

Inspirando me doy cuenta de que mi corazón esta latiendo en la parte izquierda de mi pecho. Espirando disfruto de mi corazón, le doy gracias y dejo que descanse. Con mi respiración, envío mi amor a mi corazón. Con mi espiración, sonrío a mi corazón. Mi corazón me mantiene vivo y está ahí siempre disponible para mi, cada minuto, cada día. Nunca se toma unas vacaciones. Mi corazón ha estado latiendo desde que tenía tan solo cuatro semanas dentro del vientre de mi madre. Es un órgano maravilloso que me permite hacer todo a lo largo del día. Inspirando, sé que mi corazón me entrega mucho cariño y amor, todos los días. Espirando, prometo vivir de tal forma que pueda ayudar a mi corazón a estar sano y fuerte.

Con cada exhalación, siento como mi corazón se relaja cada vez mas y siento cada célula en mi corazón sonriendo con alegría y tranquilidad.

Inspirando siento mi vientre, espirando dejo que mi vientre se relaje.
Inspirando sonrío a mi estómago, espirando le doy gracias. Mi estómago también trabaja todos los días digiriendo la comida y dándome energía. Ahora dejo que descanse totalmente.

Inspirando siento mi vientre ligero y contento. Espirando siento gratitud hacia mi estómago que siempre está’ ahí para mí.

Ahora llevo mi concentración a un lugar en mi cuerpo que pueda estar enfermo o que tenga dolor. Me tomo tiempo para ser consciente de él y enviarle mi amor y energía de sanación. Inspirando permito que esta zona de mi cuerpo descanse y espirando sonrío con cariño a esta zona. Sé que hay otras partes de mi cuerpo que todavía están fuertes y sanas. Dejo que estas partes fuertes de mi cuerpo envíen energía a la parte que esta dolorida o enferma. Siento la energía y la fortaleza de las partes sanas de mi cuerpo llegando a la parte débil, siento como la calman y le ayudan a sanar poco a poco.

Inspirando siento que mi cuerpo es un milagro porque puede sanar cuando está enfermo. Espirando suelto cualquier preocupación o miedo que pueda albergar en mi cuerpo. Espirando, sonrío con cariño a la parte de mi cuerpo que no enferma o dolorida.

Inspirando siento mi cuerpo tumbado en el suelo. Espirando, disfruto del peso de mi cuerpo, tumbado, relajado y calmado. Sonrío  a mi cuerpo a medida que inspiro, envío mi compasión y mi amor a todo mi cuerpo a medida que espiro. Siento como todas las células de todo mi cuerpo sonríen conmigo. Siento gratitud hacia todas las células de todo mi cuerpo. Siento como mi vientre sube y baja, inspirando y espirando.

La relajación profunda ya ha terminado, puedes mover suavemente tus manos y tus pies, estirándote lentamente. Puedes girarte a un lado y cuando estés listo puedes abrir los ojos. Tómate tu tiempo para levantarte, tranquilamente. Puedes disfrutar de la energía tranquila que has generado en la relajación y llevarla a lo largo del día.

LA ENERGÍA DE LA COMPASIÓN