"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

CÁNTICO DE LA GRAN CAMPANA





Que el sonido de esta campana llegue a las profundidades del Cosmos.
Incluso en los rincones más oscuros, los seres vivos son capaces de escucharlo claramente.

De esta forma todo el sufrimiento en ellos cesa, la comprensión surge en su corazón y trascienden el sendero de la angustia y
la muerte.

La puerta universal del Dharma ya está abierta.
El sonido de la marea montante
se escucha claramente.
El milagro sucede.

Un precioso niño aparece
en el corazón de una flor de loto.
Una sola gota de esta agua compasiva es suficiente para devolver la frescura de la primavera a nuestros ríos y montañas.

Escuchando la campana siento cómo las aflicciones comienzan a disolverse, la mente se calma, el cuerpo se relaja.

Una sonrisa nace en mis labios.
Siguiendo el sonido de la campana,
mi respiración me devuelve a la isla segura de la Plena Consciencia y  las flores de la paz se abren con gran belleza en el jardín de mi corazón.

DANIEL GOLEMAN HABLA SOBRE LA COMPASIÓN




TRANSCRIPCIÓN

¿Saben?, me sorprende que uno de los temas implícitos de TED sea la compasión. Acabamos de ver demostraciones muy emotivas: como la de anoche del Presidente Clinton, sobre el VIH en África. Y me gustaría hacer un poco de pensamiento colateral, por así llamarlo, sobre la compasión, y llevarlo de lo global a lo personal. Soy psicólogo, pero tranquilos, que no lo llevaré al plano sexual.

Hace tiempo se realizó un estudio muy importante en el Semirario Teológico de Princeton que nos habla de por qué cuando todos nosotros tenemos tantas oportunidades de ayudar, a veces lo hacemos y a veces no. A un grupo de estudiantes de teología en el Seminario de Teología en Princeton se les dijo que iban a dar un sermón de práctica, y a cada uno se le dio un tema para el sermón. A la mitad de esos alumnos se les dio como tema, la parábola del buen samaritano: el hombre que se paró para ayudar al desconocido -- al necesitado que estaba en un lado de la carretera. A la otra mitad se les dio temas bíblicos aleatorios. Luego, uno a uno, se les dijo que tenían que ir a otro edificio y dar el sermón. Mientras iban desde el primer edificio hasta el segundo, todos se cruzaron con un hombre que estaba encogido, se quejaba y estaba claramente necesitado. La pregunta es: ¿se detuvieron a ayudarlo?

La pregunta más interesante es: ¿Importó que estuvieran pensando en la parábola del buen samaritano? Respuesta: no, en lo absoluto. Lo que resultó determinar si alguien se detendría a ayudar a un desconocido necesitado fue cuánta prisa creían que tenían -- ¿pensaban que llegaban tarde, o estaban absortos pensando en lo que iban a hablar? Y este es, según creo, el problema de nuestras vidas: que no aprovechamos todas las oportunidades para ayudar, porque nuestro foco apunta en la dirección equivocada.

Hay una nueva disciplina en neurociencia, la neurociencia social. Estudia los circuitos en los cerebros de dos personas que se activan cuando éstas interactúan. Y la nueva manera de pensar sobre la compasión en neurociencia social es que nuestra reacción, por defecto, es ayudar. Es decir, si prestamos atención a la otra persona, automáticamente nos identificamos, automáticamente sentimos como él. Existen unas neuronas identificadas recientemente, neuronas espejo, que actúan como una conexión inhálambrica neuronal, al activar en nuestro cerebro exactamente las áreas activadas en el cerebro de otro. Nos identificamos automáticamente. Y si esa persona está necesitada, si esa persona está sufriendo, automáticamente estamos listos para ayudar. Por lo menos esa es la idea.

Pero entonces la pregunta es: ¿por qué no lo hacemos? Y creo que esto tiene que ver con un espectro que va desde el ensimismamiento absoluto, hasta el hecho de darse cuenta y tener empatía y compasión. Y el simple hecho es que, si nos centramos en nosotros mismos, si estamos preocupados, como tantas veces lo estamos a lo largo del día, realmente no percibimos al otro del todo. Y esta diferencia entre centrarse en uno mismo o en el otro puede ser muy sutil.

Estaba haciendo la declaración de los impuestos hace unos días, y llegué al punto en que tenía que declarar todas las donaciones que había hecho, y tuve una epifanía, fue -- llegué al cheque que mandé a la Fundación Seva y me di cuenta de que pensé, vaya, mi amigo Larry Brilliant estaría muy contento de que yo haya dado dinero a Seva. Entonces me di cuenta de que lo que yo estaba recibiendo por dar era una dosis de narcisismo -- de sentirme bien conmigo mismo. Entonces empecé a pensar en la gente en el Himalaya cuyas cataratas mejorarían, y me di cuenta de que fui de una clase de ensimismamiento narcisista a una alegría altruísta, a sentirme bien por la gente a la que estaba ayudando. Creo que eso motiva.

Pero esta distinción entre centrarnos en nosotros mismos y centrarnos en otros, es a la que los animo a prestar atención. Lo pueden ver de manera generalizada en el mundo de las citas amorosas. Hace un tiempo estaba en un restaurante de sushi y escuché a dos mujeres hablar sobre el hermano de una de ellas, que estaba soltero. Y una mujer dice: "A mi hermano le está resultando difícil salir con alguien, así que está intentándolo con citas rápidas". No sé si conocen las citas rápidas. Las mujeres se sientan en mesas y los hombres van de mesa en mesa, y hay un reloj y una campana, y a los cinco minutos, bingo, la conversación termina y la mujer decide si darle su tarjeta o su correo electrónico al hombre para continuar. Y la mujer dice: "A mi hermano nunca le han dado ninguna tarjeta. Y sé exactamente por qué. En cuanto se sienta, empieza a hablar sin parar sobre sí mismo, y nunca le pregunta sobre ella".

Yo estaba estudiando la sección "Sunday Styles" (Estilos de domingo) del New York Times, mirando la historia detrás de algunos matrimonios porque son muy interesantes -- y llegué al matrimonio de Alice Charney Epstein. Y decía que cuando ella estaba buscando pareja, tenía una prueba sencilla que ella aplicaba. La prueba era: desde el momento en el que se conocieran, ¿cuánto tiempo le llevaría al hombre hacerle una pregunta con la palabra "tú" en ella? Y aparentemente Epstein lo hizo muy bien, de ahí el artículo.

Ahora éste es un-- es un pequeño test que les animo a que usen en una fiesta. En TED hay grandes oportunidades. La Harvard Business Review tenía un artículo hace poco titulado "El momento humano", sobre cómo crear contacto real con una persona en el trabajo. Y decía que lo más importante que tienes que hacer es apagar tu Blackberry, cerrar tu computadora portátil, dejar de soñar despierto y prestar toda tu atención a la persona. Hay una palabra acuñada recientemente en el idioma inglés para describir el momento en el que la persona con la que estamos saca su Blackberry o responde a una llamada en el móvil y de repente no existimos. La palabra es "pizzled": una combinación entre confundido y enojado.

Me parece bastante apropiada. Es nuestra empatía, nuestra capacidad para conectar lo que nos separa de la gente maquiavélica o de los sociópatas. Tengo un cuñado que es experto en horror y terror- escribió "Drácula Anotado", "Frankenstein Esencial" -- fue entrenado como especialista en Chaucer, pero nació en Transilvania y creo que eso le afectó un poco. De todos modos, en cierto momento mi cuñado, Leonardo, decidió escribir un libro sobre un asesino en serie. Se trata de un hombre que hace muchos años sembró el pánico en esta zona. Se le conocía como el estrangulador de Santa Cruz. Y antes de que fuera arrestado, había asesinado a sus abuelos, a su madre y a cinco chicas en la universidad de UC Santa Cruz.

Así que mi cuñado va a entrevistar a este asesino y se da cuenta cuando lo conoce que el hombre es absolutamente aterrador. Por un lado, mide casi siete pies de alto. Pero eso no es lo peor. Lo que más miedo da es que su coeficiente intelectual es de 160: un genio acreditado. Pero la correlación entre el coeficiente intelectual y la empatía emocional, el sentir con la otra persona, es nula. Están controlados por diferentes partes del cerebro.

Así que en un momento determinado, mi cuñado se arma de valor y le hace una pregunta cuya respuesta realmente quiere saber. Y la pregunta es: ¿cómo pudo hacerlo? ¿No sintió lástima alguna por sus víctimas? Fueron asesinatos muy íntimos -- extranguló a sus víctimas. Y el extrangulador le dice impasible: "Oh, no. Si me hubiera afligido, no podría haberlo hecho. Tuve que desconectar esa parte de mí. Tuve que desconectar esa parte de mí".

Y creo que eso es muy preocupante. Y, en cierto sentido, he estado reflexionando sobre el hecho de desconectar esa parte de nosotros. Cuando nos centramos en nosotros, en cualquier actividad, desconectamos esa parte de nosotros si hay otra persona. Piensen en ir de compras y piensen en las posibilidades de un consumismo compasivo. Ahora mismo, como señaló Bill McDonough, los objetos que compramos y usamos esconden consecuencias. Todos somos víctimas involuntarias de un talón de Aquiles colectivo. No percibimos y no nos damos cuenta de que no percibimos las moléculas tóxicas emitidas por una alfombra o por el tejido de los asientos. O no sabemos si ese tejido es un nutriente tecnológico o de manufactura; ¿puede reutilizarse o se va directamente a un vertedero? En otras palabras, somos ajenos a las consecuencias ecológicas, de salud pública, sociales y de justicia económica de las cosas que compramos y usamos. En cierto sentido, lo tenemos a la vista, pero no lo vemos. Y nos hemos convertido en víctimas de un sistema que nos distrae. Consideren esto.

Hay un libro maravilloso llamado: "Cosas: la vida oculta de los objetos cotidianos". Y habla de la historia detrás de una camiseta. Y habla de dónde se cultivó el algodón, y de los fertilizantes que se usaron y de las consecuencias de ese fertilizante para la tierra. Y menciona, por ejemplo, que el algodón es muy resistente a los tintes textiles; alrededor del 60 por ciento se convierte en agua residual. Y los epidemiólogos saben bien que los niños que viven cerca de fábricas textiles son más propensos a la leucemia. Hay una compañía, Bennett and Company, que abastece a Polo.com, a Victoria's Secret -- ellos, gracias a su director ejecutivo, que es consciente de esto, hicieron una alianza estratégica en China, para trabajar conjuntamente sus trabajos con tintes para asegurarse que sus aguas residuales serían depuradas antes de volver a los canales subterráneos. Ahora mismo, no tenemos la opción de decidir entre la camiseta elaborada con consciencia social y la que no lo ha sido. ¿Qué se requeriría para tener esa opción?

Bueno, he estado pensando. Por un lado, hay una nueva tecnología de etiquetado electrónico que permite que cualquier tienda sepa la historia completa de cualquier objeto en los estantes de esa tienda. Puedes rastrearlo hasta la fábrica. Una vez que lo has rastreado hasta la fábrica puedes fijarte en los procesos de manufactura que se usaron para hacerlo, y si se ha confeccionado con compasión lo puedes etiquetar de ese modo. O, si no, puedes entrar -- hoy, entrar en cualquier tienda, poner tu escáner en la palma de la mano y aplicarlo a un código de barras que te llevará a una página web. Lo tienen para gente con alergia a los cacahuates. Esa página podría decirte cosas sobre ese objeto. En otras palabras, al momento de comprar, quizás podamos hacer una elección compasiva.

Hay un dicho en el mundo de la ciencia de la información: Al final, todos sabrán todo. Y la pregunta es: ¿hará esto una diferencia? Hace algún tiempo cuando trabajaba para el New York Times, en los años 80, escribí un artículo sobre lo que entonces era un nuevo problema en Nueva York -- las personas sin hogar que estaban en la calle. Y pasé un par de semanas dando vueltas por ahí con una agencia de trabajo social que se dedicaba a los desamparados. Y me di cuenta al mirar a los desamparados a los ojos, de que casi todos eran pacientes psiquiátricos sin un lugar adonde ir. Estaban diagnosticados. Me hizo -- lo que hizo fue sacarme del trance urbano por el cual, cuando miramos, cuando pasamos al lado de una persona sin hogar en la periferia de nuestra visión, se queda en la periferia. No nos fijamos, y, en consecuencia, no actuamos.

Un día próximo a eso -- era un viernes -- al final del día, bajé -- iba al tren subterráneo. Era una hora crucial y miles de personas bajaban las escaleras como una corriente. Y de repente al yo bajar las escaleras me fijé en que había un hombre inclinado hacia un costado, sin camisa, sin moverse, y la gente estaba pasando por encima de él -- cientos y cientos de personas. Y como mi trance urbano se había delibitado de alguna manera, me vi a mí mismo deteniéndome para averiguar qué le pasaba. En cuanto me detuve, media docena de personas más rodearon al tipo inmediatamente. Y averiguamos que era hispano, que no hablaba nada de inglés, que no tenía dinero, que llevaba días deambulando por las calles, hambriento, y que se había desmayado de hambre. Inmediatamente alguien fue a conseguir un jugo de naranja, alguien le consiguió un "hotdog", alguien trajo a un policía del tren. El tipo estaba en pie inmediatamente. Pero todo lo que hizo falta fue el simple hecho de fijarse. Así que soy optimista.

Muchas gracias.

LA PROMESA DE SANDY HOOK



La Promesa del Sandy Hook (Sandy Hook Promise) es una ONG creada por los miembros de la comunidad de Newtown en respuesta al tiroteo del 14 de diciembre, en el colegio de primaria Sandy Hook, que acabó con la vida de 20 niños, 4 profesores y 2 administrativos.

    Según sus propias palabras "hubo un encuentro de gente en Newtown. Era en la cocina de alguien y estaba repleta de amigos y vecinos que sabían que necesitaban estar juntos. Gradualmente, conforme hablaban, se dieron cuenta de algo más. Entendieron que tenían una responsabilidad."

   Este sentido de responsabilidad por la tragedia, queda expresado en la misión de esta ONG estadounidense de trabajar por una comunidad y un país más seguros, libres de actos de violencia similares al que tristemente ocurrió el 14 de diciembre.

Su propuesta de trabajo llamada "Esta es una Promesa" aglutina sentimientos, própositos y apoyo mutuo:



LA PROMESA
de Sandy Hook

Esta es una Promesa

Nuestros corazones están rotos;
nuestro espíritu no.

Y es con este conocimiento
que somos capaces de seguir adelante
con este propósito... y fortaleza...

Esta es una Promesa

De apoyar a nuestras propias
familias, a nuestros vecinos, a nuestros maestros,
a nuestra comunidad con dedicación y amor
así como con las necesidades materiales y financieras
que necesitarán en los días por venir.

Esta es una Promesa

Para honrar de verdad las vidas perdidas
convirtiendo nuestra tragedia en un momento de transformación.

Esta es una Promesa

Para estar abiertos a todas las posibilidades.
No hay nada programado que no sea hacer
de nuestra comunidad y de nuestra nación un lugar más seguro y mejor.

Esta es una Promesa

Para tener conversaciones sobre TODOS los asuntos
Conversaciones donde escuchar es tan importante como hablar.
Conversaciones donde incluso aquellos con las opiniones más
opuestas pueden debatir con buena voluntad.

Esta es una Promesa

Para convertir la conversación en acciones.
Las cosas tienen que cambiar.
Este es el momento.

Esta es una Promesa

Que hacemos a nuestros queridos niños.
Porque cada niño, cada vida humana esta llena de esperanza
y aunque seguimos estando llenos de un dolor insoportable
elegimos el amor, la fe, y la esperanza
en lugar del odio.

Esta es una Promesa

Para hacer todo lo que esté en nuestras manos para ser recordados
no como la ciudad llena de dolor y víctimas;
sino como un lugar
donde el cambio real empezó.

Nuestros corazones están rotos;
nuestro espíritu no.

Esta es nuestra promesa

CARTA DE PHAP LUU PARA ADAM LANZA

Sábado, 15 de diciembre de 2012
Templo de la Nube del Dharma
Plum Village


Querido Adam,

   Permíteme empezar diciendo que deseo que encuentres paz. Sería fácil llamarte monstruo y condenarte para siempre, pero no pienso que esto nos ayudara a ninguno de nosotros. Dado lo que has hecho, me doy cuenta de que la paz puede no ser fácil de encontrar. En un ataque de rabia, delirio y miedo –sí, sobre todo, pienso, miedo- pensaste que matar era una forma de escapar. Fue, claramente, una emoción abrumadora la que te llevó del cuerpo muerto de tu madre, a la masacre de niños y personal escolar de Sandy Hook School, y a coger nuevamente el arma para acabar contigo mismo. Decidiste que el juego había terminado.

   Pero el juego no ha terminado, aunque tú estás muerto. No encontraste una forma de escapar de tu rabia y soledad. Vives en otras formas: en las familias desgarradas y en su desesperanza, en la violación de su confianza, en la profunda herida en la comunidad, y en los numerosos artículos y noticias desbordando por todo el país y alrededor del mundo –si, tú vives incluso en mí. Yo era también un niño pequeño que creció en Newtown. Ahora soy un monje budista Zen. Te veo bastante claramente en mí ahora, continuando en el legado de tus acciones, y veo que con la muerte no has conseguido la  libertad.

    Yo solía jugar al fútbol en el campo de la escuela fuera de la sala donde te quitaste la vida, y tenía la edad de los niños que mataste. Nuestro equipo era el Eagles, y ganamos nuestra liga aquel año. Mi madre todavía conserva el trofeo guardado en una caja. Para ser sincero, yo no soy ni he sido un buen jugador de fútbol. He sabido ganar, pero he sabido perder también y ser el último escogido para un equipo. Pienso que tú también has conocido esto –el dolor del rechazo, del aislamiento y de la soledad. A veces la soledad es demasiado dura de soportar.

   Tú no eres el único que siente esto. Cuando la soledad surge es muy fácil buscar refugio en el mundo virtual de los ordenadores y las películas. Pero, ¿esto realmente ayuda o sólo aumenta nuestro aislamiento? En nuestro intento de estar más conectados, ¿hemos perdido nuestra verdadera conexión?

   Quiero saber qué hiciste  para sobrellevar tu soledad. ¿Alguna vez, como yo, lo hiciste paseando por los bosques que rodean nuestra ciudad? Conozco bien la cuesta que corta desde la escuela al río, cubierta de hayas y pinos blancos. Puedo dibujar el paisaje en mi mente. Recuerdo bien el entusiasmo que sentía al dirigirme yo solo por un camino serpenteando su forma – hacia Treadwell Park! En aquel momento sentía que era un camino mágico, uno de los muchos secretos que descubrí a través de aquellos bosques, algunos todavía escondidos. ¿Alguna vez apoyaste la cara en los surcos rugosos de la corteza de un roble sintiendo la superficie sólida y su vibración tranquila? ¿Alguna vez jugaste en el curso del río, haciendo charcos con las piedras como si fueras el rey de ese tramo? ¿Alguna vez experimentaste la paz y la conexión sanadora que provienen de esos momentos que a menudo yo experimentaba?
¿O quizás tu soledad sólo conoce de proyecciones con figuras de luz danzantes al capricho de tus deseos? ¿Cuántas vidas falsas has vivido, cuántos tiros disparados, bombas explotadas y vidas perdidas en vídeo juegos y películas?

   Por matarte a la edad de 20 años, nunca te diste la oportunidad de crecer y experimentar las maravillas de la vida que pueden proporcionar felicidad. Yo sé que a tu edad yo tampoco sabía todavía cómo hacer esto.
Ahora tengo 37 años, la edad en que mi maestro, el Buda, se dio cuenta de que había una manera de salir del sufrimiento. No estoy iluminado. Esta mañana, cuando escuché las noticias, y leí las palabras de mis compañeros de clase conmocionados, por unos minutos una ola de tristeza me sacudió, y lloré. Entonces caminé un poco más lejos, en los bosques que bordean nuestro monasterio, y en el húmedo y frío invierno de Francia,  al lado del laurel, lloré otra vez. Lloré por los niños, por los profesores, por sus familias. Pero también lloré por ti, Adam, porque pienso que te conozco, aunque sé que no nos hemos encontrado nunca. Pienso que conozco el paisaje de tu mente, porque es el paisaje de mi mente.

   No creo que odiaras a esos niños, o incluso a tu madre. 
   Creo que odiabas tu soledad.

   Lloré porque te he fallado. He fallado en no poder mostrarte cómo llorar. He fallado por no sentarme y escucharte sin juzgarte o reaccionar. Como muchos de mis compañeros, dejé Newtown cuando tenía 17 años, rebosando confianza y propósitos, con las felicitaciones de los amigos y la aprobación de mis mayores. Yo era uno más de los jóvenes que se fueron, y marchando, dejamos atrás a otros, incluso a ti, acabado de nacer. En este sentido yo formo parte de una cultura que te falló. Yo todavía no sabía qué era una comunidad, ni que formaba parte de una, hasta que desapareció de mi vida, y luego desesperadamente la necesité.

   He fallado por no haber sido uno de los que podía haberse sentado y haberte escuchado. Yo no estaba allí para ayudarte a respirar y para que tomaras consciencia de tus emociones fuertes, para ayudarte a ver qué tú eres más que una simple emoción.

    Pero también tengo la certeza de que otros en la comunidad te cuidaron, te amaron. ¿Sabías esto? En el curso de séptimo viví aterrorizado por la rabia de un compañero de clase. Era la primera vez que conocía la agresión. Ni la pantalla del ordenador ni la televisión me resultaron un escape, sino mi imaginación y los libros. Yo soñaba que era un gran mago, haciendo estallar bolas de fuego a lo largo del pasillo de la escuela, para que me tuvieran miedo y me respetaran. ¿Soñabas tú también así?

    La manera de escapar de ser una víctima no es convertirse en destructor. No importa lo inmensa que sea tu soledad, la pesadez de la desesperanza. Tú, como cada uno de nosotros, todavía tenemos la capacidad de estar despiertos, de ser libres, de ser felices, sin ser la causa de la tristeza de los demás. Tú no sabías ni podías ver esto, y, de este modo, escogiste destruir. No tuvimos la suficiente capacidad para ayudarte a ver una salida.

   Con este terrible acto nos has informado. Ahora estamos escuchando, todos estamos escuchando, tus sollozos desde el infierno de tu incomprensión. No estás solo, y no te has ido. Y quizás no estarás en paz hasta que cesemos todas nuestras ocupaciones, nuestra búsqueda de poder, dinero o sexo, nuestras vidas de miedo y preocupación; y realmente te escuchemos, Adam, y seamos un amigo, un hermano, para ti. Con un buen amigo así tu soledad quizás no te hubiera abrumado.

  Pero nosotros también necesitábamos tu ayuda, Adam. Tú necesitabas informarnos de que estabas sufriendo, y esto no es fácil de hacer. Esto implica derrotar el orgullo, y, para ello, hay que tener coraje y humildad. Como fuiste incapaz de hacer esto, has dejado un pesado legado para las próximas generaciones venideras. Si no podemos aprender a cómo conectar contigo y comprender la soledad, rabia y desesperanza que sentías –que también descansa profundamente y a veces escondida dentro de cada uno de nosotros-, y que no desaparece por conectarnos a Facebook, Twitter, email, teléfono, sino realmente sentándonos contigo y abriendo nuestros corazones a ti, tu rabia se manifestará, sin embargo, otra vez en inesperadas formas.

  Ahora nosotros sabemos que estás ahí. Tú no eres fortuito, o una aberración. Permite que tu acción nos mueva a encontrar un camino para salir de la soledad que hay dentro de cada uno de nosotros. He aprendido a usar la consciencia de mi respiración para reconocer y transformar estas emociones aplastantes. Sin embargo, espero que cada hombre, mujer o niño no necesite ir al otro extremo del mundo y hacerse monje para aprender cómo hacer esto. Como comunidad tenemos que sentarnos y aprender cómo estimar la vida, estando verdaderamente presentes los unos para los otros. Para mí, ésta es la manera de restaurar la armonía para nuestra comunión.
 
   Douglas Bachman (Hermano Phap Luu), que creció en Lake Rd., nº 22 en Newtown, Connecticut (Estados Unidos), es un monje budista y estudiante del Venerable maestro Zen vietnamita Thich Nhat Hanh. Formando parte de una comunidad internacional, enseña Ética Aplicada y el arte de la vida consciente a estudiantes y profesores. Vive en el Monasterio Plum Village, en Thenac, Francia.




Thich Chan Phap Luu - Monje Zen
Adam Lanza a la edad de 9 años

UN DERRAME DE ILUMINACIÓN




TRANSCRIPCIÓN:

Crecí para estudiar el cerebro porque tengo un hermano que fue diagnosticado con un trastorno cerebral: esquizofrenia. Y como hermana y más tarde, como científica, quería entender por qué puedo abstraer mis sueños, puedo conectarlos a mi realidad y hacerlos realidad. ¿Qué sucede con el cerebro de mi hermano y su esquizofrenia que no puede conectar sus sueños con una realidad común y compartida sino que se vuelven delirios?

Entonces dediqué mi carrera a investigar las enfermedades mentales severas. Me mudé de mi hogar en Indiana a Boston donde trabajé en el en el Departamento de Psiquiatría de Harvard. Allí nos preguntamos "¿Cuáles son las diferencias biológicas entre los cerebros de los individuos que tuvieron un diagnóstico normal en comparación con los cerebros de los individuos diagnosticados con esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo o trastorno bipolar? Mapeamos esencialmente los microcircuitos del cerebro:

qué celulas se comunican con qué células, con qué químicos, y en qué cantidades de químicos. Mi vida tenía mucho sentido porque estaba realizando este tipo de investigaciones durante el día pero por las noches y los fines de semana viajaba apoyando a la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales, NAMI. Pero la mañana del 10 de diciembre de 1996, me desperté y descubrí que yo misma tenía un trastorno en mi cerebro. Un vaso sanguíneo explotó en la parte izquierda de mi cerebro y en el curso de cuatro horas, vi cómo mi cerebro se deterioraba en su capacidad de procesar todo tipo de información. En la mañana de la hemorragia no podía caminar, hablar, leer, escribir ni recordar nada de mi vida. Esencialmente me convertí en una niña en el cuerpo de una mujer. Si alguna vez han visto el cerebro humano,

es obvio que los dos hemisferios están completamente separados uno del otro. Y he traído para ustedes un cerebro humano real. Este es un cerebro humano real. Esta es la parte frontal del cerebro,

la parte posterior con la médula espinal colgando y ésta es la ubicación en el interior de la cabeza. Cuando observamos el cerebro, es obvio que las dos cortezas cerebrales están completamente separadas entre sí. Para los que entienden de ordenadores, nuestro hemisferio derecho funciona como un procesador en paralelo. mientras que nuestro hemisferio izquierdo funciona como uno en serie. Los dos hemisferios se comunican entre sí a través del cuerpo calloso, que está compuesto por alrededor de 300 millones de fibras de axón. Pero excepto por eso, los dos hemisferios están completamente separados. porque procesan información de manera diferente, cada uno de nuestros hemisferios piensa cosas distintas. Les interesan cosas diferentes, y me atrevo a decir que hasta tienen muy diferentes personalidades. Disculpe. Gracias. Un placer. (Ayudante: Realmente un placer).

Nuestro hemisferio derecho se ocupa del momento presente.

Solo le concierne el aquí y ahora. Nuestro hemisferio derecho piensa en imágenes y aprende quinestéticamente a través del movimiento de nuestros cuerpos. La información, en forma de energía, fluye simultáneamente a través de todos nuestros sistemas sensoriales y explota en este enorme collage con la apariencia de este momento el gusto, el sabor de este momento... los sonidos y los sentimientos que provoca. Soy un ser hecho de energía conectado a la energía que me rodea a través de la conciencia de mi hemisferio derecho. Somos seres hechos de energía, conectados entre sí mediante la conciencia de nuestros hemisferios derechos como una familia humana. Y en este lugar, en este momento, somos hermanos y hermanas en este planeta, estamos aquí para hacer del mundo un lugar mejor. Y en este momento somos perfectos, completos y hermosos. Mi hemisferio izquierdo, nuestro hemisferio izquierdo es un lugar muy diferente.

Nuestro hemisferio izquierdo piensa lineal y metódicamente. El hemisferio izquierdo se concentra en el pasado y en el futuro. Este hemisferio está diseñado para sacar ese enorme collage del momento presente y observar los detalles, detalles y más detalles de esos mismos detalles. Luego, categoriza la información y la organiza, la asocia con todo lo que hemos aprendido en el pasado y la proyecta en el futuro de todas nuestras posibilidades. El hemisferio izquierdo piensa en forma de lenguaje. Es esa voz que escuchamos en el cerebro que me conecta a mí y mi mundo interno con mi mundo externo. Es esa vocecita que me dice: "Oye, tienes que recordar comprar plátanos cuando vuelvas a casa. Las necesito por la mañana". Es la inteligencia calculadora que me recuerda

cuándo tengo que lavar la ropa. Pero quizá lo más importante, es que la vocecita me dice "Yo soy". Y mientras mi hemisferio izquierdo me diga "Yo soy", me vuelvo un ser separado. Me convierto en un individuo singular, independiente del flujo de energía que me rodea y separado de los otros. Y esa fue la parte del cerebro que perdí la mañana de mi derrame cerebral. En la mañana de mi derrame cerebral, me desperté

con un dolor punzante en mi ojo izquierdo. Era un dolor cáustico... como el que aparece cuando mordemos un helado. Y aparecía... y desaparecía. Y otra vez, aparecía... y desaparecía. Era muy poco común para mí experimentar esta clase de dolor. Entonces pensé, bueno, simplemente empezaré con mi rutina normal. Me levanté y me subí a la máquina para hacer ejercicios

en la que se hace ejercicios para todo el cuerpo. Y mientras estoy moviéndome en esa cosa, me doy cuenta de que mis manos parecían garras primitivas agarrándose a la barra. Y pensé... es muy peculiar... y me miré el cuerpo y pensé..."Oh, soy una cosa extraña". Y así fue como mi conciencia había cambiado mi percepción normal de la realidad, de ser la persona que está en la máquina viviendo la experiencia, a un espacio esotérico donde era testigo de que me observaba teniendo esa experiencia. Y eso realmente era extraño, y mi dolor de cabeza era

cada vez peor. Entonces me bajé de la máquina y mientras caminaba por la sala, me dí cuenta de que el interior de mi cuerpo se había desacelerado. Y cada paso era muy rígido y muy deliberado. No había fluidez en mis pasos y estaba esta limitación en el área de las percepciones, de modo que estaba enfocada en los sistemas internos. Estaba parada en el baño lista para meterme en la ducha y podía escuchar el diálogo dentro de mi cuerpo. Escuchaba una vocecita que me decía: "Músculos, contraerse. Músculos, relajarse". Y fue entonces cuando perdí el equilibrio y me apoyé en la pared.

Me miré el brazo y me di cuenta de que no podía definir los límites de mi cuerpo. No podía definir dónde comenzaba y dónde terminaba porque los átomos y las moléculas de mi brazo se mezclaban con los átomos y moléculas de la pared. Y todo lo que podía detectar era esta energía... energía. Y me pregunté... ¿Qué me pasa?...

...¿Qué sucede?... Y en ese momento, mi vocecita... la vocecita del hemisferio izquierdo... quedó en silencio. Igual que cuando pulsamos el botón de silencio del mando a distancia. Silencio total. Y al principio, me sorprendí por el hecho de encontrarme dentro de una mente en silencio. Pero la magnificencia de la energía que me rodeaba me cautivó. Y como ya no podía identificar los límites de mi cuerpo, me sentía enorme y expansiva. Me sentía en comunión con la energía y era hermoso. De repente, mi hemisferio izquierdo vuelve a ponerse en línea

y me dice... "¡Oye, tenemos un problema! Tenemos un problema y debemos buscar ayuda". Y yo digo. "¡Ahh! Tengo un problema. Tengo un problema". Y me dije "Bien. Bien. Tengo un problema". Inmediatamente después volví a estar a la deriva

en mi conciencia... y a este espacio lo llamo afectuosamente La La Land. Era hermoso. Imaginen lo que sería estar totalmente desconectado de la voz del cerebro que nos conecta con el mundo externo. Estaba en este espacio y mi trabajo...

y el estrés relacionado con él... había desaparecido. Y me sentía más ligera. Imagínense... todos los vínculos con el mundo externo y las preocupaciones relacionadas con él... se habían ido. Y tuve esa sensación de paz. ¡Realmente imaginen lo que sería dejar de lado 37 años de carga emocional! (Risas). ¡Oh! ¡Me sentía eufórica! Euforia. Era hermoso. Pero luego mi hemisferio izquierdo vuelve a ponerse en línea y me dice:

¡"Oye! Tienes que prestar atención. Hay que buscar ayuda". Y pienso "Tengo que buscar ayuda. Tengo que concentrarme". Salí de la ducha y me vestí mecánicamente y caminé por el apartamento, y pensé "Tengo que ir al trabajo. Tengo que ir a trabajar ¿Puedo conducir? ¿Puedo conducir?" Y en ese momento mi brazo derecho se paralizó

totalmente. Y entonces me di cuenta "¡Oh, Dios mío! ¡Estoy teniendo un derrame cerebral! Y lo siguiente que me dijo mi cerebro fue: "Oh..

¡Qué genial!... (Risas) ¡Esto es genial! ¿Cuántos científicos del cerebro tienen la oportunidad de estudiar su propio cerebro de adentro hacia afuera? (Risas) Pero después pensé: "Soy una mujer muy ocupada"

(Risas) "¡No tengo tiempo para un derrame cerebral!". Y reflexioné: "Bueno, no puedo evitar que suceda.

Estaré con esto una semana o dos y luego y volveré a mi rutina. Está bien. Tengo que pedir ayuda. Tengo que llamar al trabajo. No me acordaba del número del trabajo entonces me acordé de que en mi despacho tenía una tarjeta con mi número. Fui a mi despacho. Saqué una pila de siete centímetros de tarjetas de visita. Y miraba la primera tarjeta y aunque podía ver claramente en mi mente cómo era mi tarjeta, en ese momento no podía decir si era mi tarjeta o no porque solo podía ver píxeles. Y los píxeles de las palabras se mezclaban con los píxeles del fondo y de los símbolos. Y yo simplemente no lo distinguía. Entonces esperé, a lo que llamo, un momento de claridad. En ese momento podría volver a conectarme la realidad normal y podría ver que no era la tarjeta... no era la tarjeta... no era la tarjeta. Tardé 45 minutos en bajar unos dos centímetros de la pila de tarjetas. Mientras tanto, por 45 minutos, la hemorragia era cada vez mayor en mi hemisferio izquierdo. No entendía los números, no entendía el teléfono, pero era el único plan que tenía. Cogí el teléfono y lo coloqué así. Cogí la tarjeta, la puse aquí y quería hacer coincidir la forma de los garabatos de la tarjeta con los del teléfono. Pero entonces volví a regresar a La La Land, y no me acordaba de si ya había marcado los números. Tuve que empuñar mi brazo paralizado como un muñón y cubrir los números mientras los marcaba para que cuando volviera a la realidad normal, pudiera darme cuenta de que sí, ya había marcado ese número. Finalmente, marqué el número

y escuché el teléfono y mi colega contestó el teléfono y me decía: "Guau, guau, guau". (Risas) Y me dije a mí misma "¡No puede ser. Él suena como un Golden Retriever!" Y entonces le dije... con claridad mental le dije:

"¡Soy Jill! ¡Necesito ayuda!" pero lo que salió de mi boca fue "Guau, guau, guau". Y pensé "¡Oh dios mío, yo también sueno como un Golden Retriever!" No podía saber. Yo no sabía que no podía hablar ni entender el lenguaje hasta que intenté hacerlo. Él se dio cuenta de que necesitaba ayuda y me envió ayuda. Y más tarde, estaba en una ambulancia

desde un hospital de Boston al Hospital General de Massachusetts. Me encogí y adopté una posición fetal. E igual que a un globo al que se le va la última gota de aire, sentí que mi energía se había ido... que mi espíritu se había rendido. En ese momento, yo sabía que ya no era más

el artífice de mi vida. Entonces, o los médicos rescataban mi cuerpo y me daban una segunda oportunidad de vida o quizás ese era mi momento de transición. Cuando luego me desperté, esa tarde, me sorprendí

al descubrir que seguía viva. Cuando sentí que mi espíritu se rendía, dije adiós a mi vida. Y mi mente estaba ahora suspendida entre dos planos de realidad muy distintos. Los estímulos que ingresaban a través de mis sistemas sensoriales me causaban puro dolor. La luz quemaba mi cerebro y los sonidos eran tan altos y caóticos que no podía distinguir ninguna voz entre el ruido de fondo y quería escaparme. Como no podía identificar la posición de mi cuerpo en el espacio, me sentía enorme y expansiva. como un genio recién liberado de su botella. Mi espíritu flotaba libre como una gran ballena navegando por un mar de euforia silenciosa. El nirvana. Encontré el nirvana. Y recuerdo haber pensado que no había forma de que yo fuera capaz de comprimir la enormidad de mi ser dentro de este cuerpo tan pequeño. Pero me di cuenta de que "¡Sigo viva! Todavía estoy viva

y he encontrado el nirvana". Y si he encontrado el nirvana y todavía estoy viva, entonces todos los que están vivos pueden encontrar el nirvana. Imaginé un mundo de personas hermosas, tranquilas, compasivas, que sabían que podían visitar este espacio en cualquier momento, y que sabían que podían elegir deliberadamente dar un paso a la derecha de su hemisferio izquierdo y encontrar esta paz. Y entonces, me di cuenta del enorme regalo que era esta experiencia, lo que un derrame de iluminación puede significar y cómo vivimos nuestras vidas. Y eso motivó mi recuperación. Dos semanas y media después de la hemorragia,

los cirujanos me operaron para sacar un coágulo de sangre del tamaño de una pelota de golf que presionaba mis centros de lenguaje. Aquí me ven con mi madre, que ha sido un verdadero ángel en mi vida. Mi recuperación completa tardó ocho años. Entonces, ¿quiénes somos? Somos la fuerza generadora de vida del universo

con destrezas manuales y dos mentes cognitivas. Y tenemos el poder de elegir, momento a momento, quiénes somos y cómo queremos estar en este mundo. Aquí mismo, en este momento, puedo ir a la conciencia de mi hemisferio derecho, donde estamos. Soy la fuerza generadora de vida del universo. Soy la fuerza generadora de vida de 50 trillones de hermosos genios moleculares que componen mi forma como una persona con todo lo que eso significa. O puedo elegir ir a la conciencia de mi hemisferio izquierdo donde soy un individuo particular una sustancia, independiente del resto, separada de ustedes. Soy la Dra. Jill Bolte Taylor intelectual, neuroanatomista. Estos son los distintos "yo" interiores. ¿Cuál elegirían ustedes? ¿Cuál eligen? ¿Y cuándo? Creo que mientras más tiempo pasemos eligiendo utilizar los profundos circuitos que nos dan paz de nuestro hemisferio derecho, más paz, podremos proyectar al mundo y nuestro planeta será más pacífico. Y pensé que valía la pena compartir esta idea.

DÍA DE PLENA CONCIENCIA DOMINGO 20 ENERO


   Este próximo domingo 20 de Enero celebraremos la 11ª Jornada de Plena Consciencia en la FINCA SANTA BÁRBARA en Altea la Vella.

    La energía de la plena consciencia tiene la capacidad de sanar y transformar nuestra vida.
Con las prácticas enseñadas por el  Maestro Zen Thich Nhat Hanh - prácticas simples como observar la respiración, andar, hablar, escuchar y comer en plena consciencia - podremos tocar profundamente los elementos que nos hacen sentir bien y que nutren nuestra capacidad de responder a la vida con claridad, compasión y comprensión.


El horario del día será este:

10.30 h _ Yoga
11.00 h _ Meditación sentada guiada
11.30 h _ Proyección de una charla de Thich Nhat Hanh
13.00 h _ Meditación caminando y comida
15.00 h _ Relajación profunda
16.00 h_ Compartiremos nuestras experiencias y terminaremos sobre las 17 h.

Y como siempre cantaremos algunas canciones preciosas.
  • Lugar: Finca Santa Bárbara en Altea la Vieja
  • Niños: están bien venidos. Importante: si queréis traer niños por favor llamad a Anja 96 688 34 12.
  • Comida: cada cual se trae su "tupper vegetariano" debajo del brazo y compartiremos el momento.
  • Relajación/meditacion: Cada uno trae su esterilla, manta y cojín, etc.
  • Cómo llegar: entrando al pueblo Altea la Vieja (después de la tienda "Alhama" de Ingo) hay un cartelito pequeño que indica Finca Santa Bárbara hacia izquierda. (Es antes de la ferretería.) Seguir el camino pocos metros y girar a la derecha - otro cartelito indica la finca - y seguir hasta la ermita dónde podéis aparcar.
  • Agradecemos vuestra puntualidad para poder empezar todos juntos.
     Compartimos un día de Plena Consciencia como una oportunidad de parar y descansar. Cuando descansamos y liberamos el estrés y la tensión, las cosas se ven más claras. Nos preparamos para volver al río de la vida con cierta nueva capacidad de no ser arrastrados inmediatamente por nuestros dramas personales. Este es un camino de ida y vuelta. Como dice la cita de nuestro maestro Thay, la meditación  es para el reencuentro con la vida. 
    "La meditación no es una evasión, es un sereno encuentro con la realidad."  Thich Nhat Hanh

    Nos vemos!

    Las Sanghas de Alicante, Altea, Valencia y Amig@s

    AMÉN