"La mente es cómo un artista, capaz de pintar los mundos. Todo lo percibido surge del mismo funcionamiento de la mente. No hay nada que no surja de ella. Si la gente comprende cómo funciona la mente creando y pintando toda esa clase de mundos, será capaz de percibir a Buda y comprender su verdadera naturaleza."
Avatamsaka Sutra.

17 FEBRERO JORNADA DE PLENA CONCIENCIA


Este próximo domingo 17 de FEBRERO celebraremos la 12ª Jornada de Plena Consciencia en la FINCA SANTA BÁRBARA en Altea la Vella.

    La energía de la plena consciencia tiene la capacidad de sanar y transformar nuestra vida.
Con las prácticas enseñadas por el  Maestro Zen Thich Nhat Hanh - prácticas simples como observar la respiración, andar, hablar, escuchar y comer en plena consciencia - podremos tocar profundamente los elementos que nos hacen sentir bien y que nutren nuestra capacidad de responder a la vida con claridad, compasión y comprensión.



El horario del día será este:

10.30 h _ Yoga
11.00 h _ Meditación sentada guiada
11.30 h _ Proyección de una charla de Thich Nhat Hanh
13.00 h _ Meditación caminando y comida
15.00 h _ Relajación profunda
16.00 h_ Compartiremos nuestras experiencias y terminaremos sobre las 17 h.

Y como siempre cantaremos algunas canciones preciosas.
  • Lugar: Finca Santa Bárbara en Altea la Vieja
  • Niños: están bien venidos. Importante: si queréis traer niños por favor llamad a Anja 96 688 34 12.
  • Comida: cada cual se trae su "tupper vegetariano" debajo del brazo y compartiremos el momento.
  • Relajación/meditacion: Cada uno trae su esterilla, manta y cojín, etc.
  • Cómo llegar: entrando al pueblo Altea la Vieja (después de la tienda "Alhama" de Ingo) hay un cartelito pequeño que indica Finca Santa Bárbara hacia izquierda. (Es antes de la ferretería.) Seguir el camino pocos metros y girar a la derecha - otro cartelito indica la finca - y seguir hasta la ermita dónde podéis aparcar.
  • Agradecemos vuestra puntualidad para poder empezar todos juntos.
     Compartimos un día de Plena Consciencia como una oportunidad de parar y descansar. Cuando descansamos y liberamos el estrés y la tensión, las cosas se ven más claras. Nos preparamos para volver al río de la vida con cierta nueva capacidad de no ser arrastrados inmediatamente por nuestros dramas personales. Este es un camino de ida y vuelta. Como dice la cita de nuestro maestro Thay, la meditación  es para el reencuentro con la vida. 

    "La meditación no es una evasión, es un sereno encuentro con la realidad."  Thich Nhat Hanh

    Nos vemos!

    Las Sanghas de Alicante, Altea, Valencia y Amig@s

    EL VALOR DE LA IMPERFECCIÓN

    Pausa Mindfulness Nº 96 de la web: www.redmindfulness.org

         Reflexión:
       Desde la perspectiva del proceso, no sólo lo que nos parece terminado, perfecto o pleno, tiene valor. Existe siempre la oportunidad única de valorar también aquellos aspectos que no están aún acabados, o aquellos aspectos por los cuales no nos sentimos plenos. Además, si somos rigurosos, ¿es posible decir con certeza que en la experiencia existe algo completamente perfecto? Probablemente no.
    De aquello que aún no esta terminado, de aquellos aspectos que consideramos por desarrollar y que necesitan un tiempo de maduración, así como también aquellas cosas que consideramos nuestros defectos, errores y dificultades, podemos elegir cultivar una actitud amable y apreciativa.

        Adoptar una perspectiva compasiva hacia nosotros mismos, tal cual somos, valorando nuestras propias imperfecciones, no es sinónimo de ser negligentes o descuidados, sino que significa reconocer que estamos y somos un proyecto de vida que está en desarrollo, jamás terminado. En cada uno de nosotros hay espacio para aprender del error y para lo novedoso. Aquello que llamamos dificultades o aspectos imperfectos en nosotros, son precisamente los aspectos de los cuales podemos aprender y crecer. Si ya hubiésemos alcanzado algo así como un estado de perfección ¿tendríamos acaso espacio para aprender o descubrir algo nuevo?

       Opuesto a la aceptación compasiva de nuestras imperfecciones, está la creencia de que debemos aspirar al ideal de la perfección, sostenida por la idea de que para ser felices debemos alcanzar un grado de desarrollo en nosotros mismos que es diferente al que tenemos en el momento presente. Esto nos hace vivir desde la sensación de que sólo seremos felices en un futuro indeterminado, cuando se alcance lo que no tenemos hoy, es decir, cuando tengamos más dinero, más amigos, una nueva pareja o trabajo, o cuando nos hayamos desarrollado intelectual o personalmente lo suficiente. Por paradójico que parezca, esta aspiración a la felicidad en un futuro incierto puede esclavizarnos más que liberarnos, puede ser más un obstáculo para alcanzar la felicidad y bienestar que algo que nos acerque, ya la felicidad y la plenitud están, en última instancia, en el momento presente.

       Poder abrirnos a reconocer y aceptar nuestras imperfecciones nos libera de las exigencias de la perfección, nos permite abrirnos a prestarle atención y descubrir quienes ya somos, de manera íntima, más allá de los propios juicios. Nos abre las puertas a poder mirarnos con claridad y afecto, tanto en aquellos aspectos que nos gustan como en los que no nos agradan.

       Además,  reconocer nuestra imperfección nos ayuda a mirar con comprensión y compasión a quienes nos rodean. La conciencia sobre nuestras propias dificultades pueden ayudarnos a no juzgar apresuradamente a otros, y a empatizar y comprender su situación, conectándonos con nuestra humanidad compartida. Si creemos tener la razón o si juzgamos a otros como si nosotros estuviéramos libres de cometer errores, es mucho más fácil adoptar una actitud arrogante y de poca apertura hacia los demás, mientras que si asumimos nuestras propias imperfecciones y aprendemos a relacionarnos con ellas de un modo amable, ojalá con sentido del humor, podemos ser mucho más humildes y afectuosos con quienes nos rodean. Cuando aceptamos con nuestra naturaleza imperfecta, y nos relacionamos con nosotros mismos desde una actitud menos crítica y exigente, se vuelve natural comprender las dificultades y errores de los otros.

       Reconocernos como imperfectos no significa que sólo estemos centrados en los aspectos negativos, también desde la imperfección podemos apreciar lo que ya está bien, aquello que nos gusta y valoramos de nosotros mismos. Podemos no imponer las exigencias de perfección a lo que está ocurriendo, para así tener la posibilidad de abrirnos a disfrutar lo que sea que esté ocurriendo. No hay duda de que en esto tenemos mucho que aprender de los niños, quienes cuando pequeños disfrutan del juego porque sí, y habitualmente no están juzgando a los otros y ni a sí mismos. Esta capacidad de no buscar la perfeccion y de disfrutar es un aprendizaje que podemos ir cultivando y practicando. Quizás el primer paso sea descansar del anhelo de perfección y valorar la imperfección.

          Práctica:
        Durante esta semana  puedes darte la oportunidad de observar cual es la actitud que adoptas hacia ti mismo, prestando especial atención a aquellos aspectos que no te agradan, ya sean atributos físicos, psicológicos, etc., y reconocer qué actitud adoptas ante estos aspectos: quizás resignación, aceptación, rechazo, etc. ¿De qué manera mi actitud hacia lo que no me agrada de mí mismo influye en mi bienestar? ¿Puedo sentirme tranquila o tranquilo con mis imperfecciones? ¿Podrían estos aspectos darme pistas de mi camino de crecimiento personal?  
      Por simple que parezca, más que empeñarte en cambiar, puedes realizar la práctica de observar con atención, sonreír y respirar conscientemente. Puede parecer sencillo, pero poder llevarlo a la practica, en especial con lo que no nos gusta de nosotros mismos es algo muy relevante. Esta semana puedes quizás observar esos aspectos que no te gustan y reconocer que están ahí y que son parte de tu camino y en vez de tratar de modificar algo inmediatamente, puedes simplemente tomarte una pausa para reconocerlos, identificarlos como parte de tu camino, y repetir, como Thich Nhat Hanh nos enseña, “querida energia del hábito: te veo”.
    Que tengas muy buena práctica!